[ BIOGRAFIA
]
Fernando Buesa
Blanco nació en Bilbao el 29 de mayo de 1946 y residió en la localidad vizcaína
de Gernika hasta los 10 años. Estudió Derecho en las Facultades de Madrid
y Barcelona y ejerció como abogado desde 1970 hasta 1986. Desarrolló su actividad
profesional y política en Vitoria.
Casado y padre
de tres hijos, se inició en la política activa en 1977 y dos más tarde (1979),
en la actividad pública.
Fue diputado
foral de Álava (1979-1983), institución en la que llegó a ser Diputado General
cuatro años más tarde (1987-1991); concejal del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz
(1983-1987) y secretario de Organización del PSE-PSOE (1985-1988). Ejerció
durante muchos años como líder de los socialistas alaveses, era miembro del
Comité Federal del PSOE y de la ejecutiva de Euskadi del PSE-EE.
Considerado en
todo momento como uno de los "hombres fuertes" y más influyentes del socialismo
vasco, asumió la titularidad de la Vicepresidencia para Asuntos Sociales y
del Departamento de Educación del Gobierno vasco, como consecuencia del Acuerdo
de Coalición suscrito por PNV, PSE-PSOE y EE, el 27 de septiembre de 1991.
En tan sólo nueve
meses de gestión, Fernando Buesa consiguió liderar un importante acuerdo político
y social que sentó las bases para la definitiva reordenación y normalización
del sistema educativo de Euskadi. La consecución de este gran Pacto Escolar,
una de las asignaturas pendientes más importantes de la Autonomía vasca, permitió
una mejora de la calidad de la enseñanza y poner freno a la situación de crisis
y conflicto permanente que atenazaba al complejo sistema educativo vasco.
En su calidad
de parlamentario vasco, cargo que ejerció desde 1984, demostró cuáles eran
sus efectivas armas: una infatigable capacidad para el trabajo, la palabra,
unos exquisitos buenos modales y el deseo de convencer al adversario político
con argumentos. Defendió ante la Cámara autonómica múltiples y variados asuntos:
entre ellos la postura de los socialistas sobre la autodeterminación y denunció
los excesos del nacionalismo violento y la vulneración de derechos tan fundamentales
en el País Vasco, como el derecho a la vida y a la libertad.
En su vida privada
era un incondicional de su mujer y de sus hijos, con los que viajaba en vacaciones
a diferentes rincones de Europa en una autocaravana que había comprado de
segunda mano. Forofo del equipo de baloncesto Baskonia y del Deportivo Alavés,
no se perdía ningún partido.
La música y
la lectura eran sus grandes aficiones y siempre ejerció de vitoriano-paseante.
Admiraba al político y defensor de los derechos humanos Olof Palme, líder
de la social-democracia sueca asesinado en 1986 cuando paseaba con su esposa
por el centro de Estocolmo.
Las vidas de
Fernando Buesa y la de su escolta Jorge Díez fueron segadas de raíz por la
irracionalidad terrorista, el 22 de febrero de 2000. Ambos fallecieron al
estallar un coche bomba cargado con 20 kilos de explosivos, muy cerca del
domicilio del dirigente socialista, en Vitoria.
Los asesinos
atacaron más que a unos seres humanos. En Fernando Buesa golpearon también
a las instituciones democráticas, que son la expresión más evidente del autogobierno.
Difícilmente podrían haber seleccionado a una víctima más representativa,
que encarnara mejor la autonomía, por los cargos que ha desempeñado.
En Buesa asesinaron
la palabra, que es la herramienta fundamental de la convivencia.