PRIMERAS JORNADAS DE REFLEXIONES SOCIALES.
El Estatuto de Autonomía del País Vasco
Las jornadas de reflexiones sociales pretenden constituirse en un referente anual de debate sobre los diferentes
temas que conciernen a la ciudadanía vasca. En estas I Jornadas de reflexiones sociales, el objeto de debate de las diversas mesas redondas es el Estatuto de Autonomía del País Vasco. Desde una perspectiva plural, se analizará en tres jornadas la génesis del Estatuto de Autonomía, el balance de su desarrollo y sus perspectivas de futuro. Las jornadas se inaugurarán con un diaporama que recuerda los momentos de elaboración y aprobación del Estatuto vividos por la sociedad vasca.
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[ 25/10/01 ] “El espíritu fundacional del Estatuto de Gernika: Antecedentes históricos, la emoción estatutaria, los trabajos parlamentarios, las claves del acuerdo” .
Introducción: Diaporama sobre XXII años de Estatuto de Autonomía Invitados: José María Benegas, Santiago Carrillo, Emilio Guevara, Alberto Oliart. Moderador: Xabier Markiegi, vicepresidente de la Fundación.
[ 8/11/01 ] “Veintidós años de Estatuto. Una mirada social retrospectiva. Balance del Estatuto desde la Sociedad Vasca: el desarrollo social, económico y cultural del País Vasco en este tiempo histórico; sus percepciones sociales y su valor”.
Invitados: Pascual Jover, Roman Knörr, Roberto Lertxundi, Pello Salaburu.
Moderador: Juan Carlos da Silva, magistrado y letrado en excedencia del Parlamento Vasco.
[ 15/11/01 ] “Presente y futuro del Estatuto. Sus capacidades de desarrollo y su valor para la integración y la convivencia.”
Invitados: Kepa Aulestia, Luis Daniel Ispizua, Francisco Llera, Imanol Zubero .
Moderador: Alberto Figueroa, abogado y miembro del Patronato de la Fundación.
MEMORIA DE LAS JORNADAS
El Estatuto de Autonomía de la Comunidad Autónoma del País Vasco suele contemplarse desde la perspectiva jurídica. Sobre su aplicación y desarrollo han operado distintos instrumentos jurídicos: leyes orgánicas, leyes de bases, decretos de transferencias, etc.…
Sobre su interpretación en relación con otras leyes posteriores, se ha pronunciado reiteradamente el Tribunal Constitucional y existe ya una amplia doctrina constitucional. El Estatuto de Autonomía es, por tanto, objeto de estudio y de aplicación en el campo del Derecho.
También el Estatuto de Autonomía tiene una evidente dimensión política. Junto con la Constitución española, de la que dimana y forma un bloque normativo trascendente, constituye el instrumento básico para hacer efectiva la convivencia de los vascos. El procedimiento de su elaboración y aprobación deja bien manifiesto el carácter político de los acuerdos: primero, entre los representantes políticos de los ciudadanos vascos (Asamblea de parlamentarios vascos); y después, entre éstos y los del conjunto del Estado (Comisión mixta en el Congreso de los Diputados), además de las negociaciones previas eminentemente políticas entre el Consejo General Vasco (órgano ejecutivo pre-autonómico) y el Gobierno de España. Finalmente, fue refrendado por el pueblo en las urnas. El Estatuto de Autonomía es, por tanto, objeto de estudio y de aplicación en el campo de la Política.
En cambio, suele pasar más desapercibido en la perspectiva de la pedagogía social. Y, sin embargo, nació también con la pretensión de que fuese un instrumento con el que hiciésemos aprendizaje de ciudadanía, al establecerla igual para todas las personas que tuvieran vecindad administrativa en cualquiera de los municipios de la Comunidad Autónoma de Euskadi. De esta forma sienta las bases para que todas las personas se consideren a sí mismas como sujetos reconocidos igualmente.
Pero, además, el texto estatutario ofrece las herramientas que facilitan ejercitar procesos muy positivos de integración y cohesión social. El ejercicio práctico, concreto, de autogobierno, en cuanto satisface necesidades de la ciudadanía y procura, en consecuencia, calidad de vida y bienestar, es generador de autoestima colectiva y de actitudes cívicas constructivas.
Por otro lado, el Estatuto de Autonomía, en cuanto establece un tipo de ubicación en España, configurada como Estado de las Autonomías en la Constitución, corrige errores cometidos con anterioridad desde concepciones del Estado unitaristas y autoritarias.
Del mismo modo el Estatuto puede ser un factor de salud colectiva, en cuanto favorece la conciliación de referentes identitarios o nacionales diversos. Este autogobierno vasco ofrece elementos importantes para que las diversas identidades no tengan que percibirse como necesariamente contrapuestas, sino como posiblemente conciliables, e, incluso, armoniosamente vividas.
¿Se han aprovechado estas virtualidades pedagógicas del Estatuto de Autonomía a lo largo de los veintidós años de su funcionamiento?
Las instituciones de autogobierno han funcionado y, en esa medida, han sido factores de pedagogía social. Pero los responsables políticos y sociales, también tienen que hacer pedagogía y ser estímulos de progreso. Para conseguirlo tendrán que ejercer también un magisterio de lo positivo: señalar lo conseguido, lo que funciona bien, los elementos que unen; favorecer ámbitos de encuentro para generar proyectos comunes; remover obstáculos instalados en los prejuicios y en las inercias; estimular la aventura de pensar y de crear.
La reivindicación permanente, por sistema, sin valorar los logros de lo conseguido, acaba matando la esperanza. El cultivo de sentimientos colectivos de frustración produce como frutos la inhibición o la reacción agresiva e incapacita para situar la actividad en el terreno de la cooperación.
Cuando se habló de que el Estatuto vasco había muerto, ¿no sería que ya antes se había matado la esperanza?